7 Riesgos de inversión

Riesgo país

El riesgo país es el riesgo inherente a la situación de un país; fácil, ¿no?

Mide todo lo relacionado con la economía, la situación financiera del país, el entorno político, las relaciones institucionales con otros países (guerras), la seguridad pública, la fiscalidad, etc.

Existen agencias de ratificación que calculan este riesgo a través de un rating que muestra cuál es la situación de riesgo del país, y permite la comparación entre estados.

En definitiva, lo que indica este riesgo es la capacidad de recuperar la inversión realizada, que se puede ver afectada por el entorno donde se invierta.

Un país que expropia empresas de capital extranjero va a ser poco atractivo para estos, que seguro trasladarán, en la medida de lo posible, su capital a otro estado.

En cambio, un país con un buen rating, un entorno político y económico estable, y con indicadores financieros a lo largo del tiempo, es más seguro para sus inversionistas.

En el caso de España, usamos la prima de riesgo como indicador comparativo, donde el país que sirve de referencia en Europa es Alemania.

Por ejemplo, con fecha de 10/03/2021, la prima de riesgo de España frente a Alemania es de 67, frente a la de Estados Unidos que es de 184.

Esto indica que España es un país más seguro a la hora de invertir si comparamos su riesgo de país.

Riesgo soberano

Dentro del riesgo de país se sitúa el riesgo soberano, que está estrechamente relacionado.

Este riesgo tiene que ver con el riesgo de impago de la deuda pública y privada de las empresas en un país.

Está asociado con el mercado de bonos, es decir, de deuda.

Se puede observar que hay una relación estrecha con el anterior riesgo, pues ante una coyuntura económica positiva, el riesgo se va a reducir y viceversa.

Riesgo de tipo de cambio

También se conoce como riesgo de divisa.

Dentro de la gestión de patrimonios, hay que establecer una divisa de referencia, que suele ser aquella que se usa en el día a día.

A la hora de realizar inversiones es importante tener este aspecto en cuenta, ya que la variación de los tipos de cambio influye directamente en la rentabilidad de la cartera.

Por tanto, la estabilidad de la moneda es esencial para asegurarse que no haya movimientos que perjudiquen la rentabilidad, y así reducir al máximo el riesgo.

Mientras escribo estas líneas, se ha emitido una noticia de que en Venezuela se ha creado un billete de un millón de bolívares, que equivale a apenas 50 centavos de dólar.

Eso ha sido provocado por la hiperinflación latente en el país, lo que hace que cada vez, más y más el dinero valga menos.

Aquellas personas que tengan inversiones en esta moneda van a ver cómo en un entorno internacional sus inversiones cada vez valen menos, si es que valen algo.

De ahí a que muchos inversores de Latinoamérica establezcan como su moneda de referencia al dólar, que es más estable y no depende del riesgo país de economías no consolidadas.

Riesgo de los tipos de interés

Este riesgo está asociado con la renta fija, ya que en estos mercados se conoce el interés de antemano.

Se debe a la variación a lo largo del tiempo de los tipos de interés de inversiones en renta fija, es decir, que el tipo de interés de un bono de un año en el presente sea diferente al tipo de interés de ese mismo bono dentro de 3 años.

Para saber cómo evolucionan los tipos de interés se suelen construir la ETTI (Estructura Temporal de los Tipos de Interés) o las curvas de rentabilidad.

Si las curvas de rentabilidad son crecientes, indican que en el futuro las inversiones son más rentables, por lo que provoca que la rentabilidad de la cartera actual baje, debido a que el precio de los productos de renta fija se ven afectados.

Al contrario, si la rentabilidad esperada futura es menor que la actual, los productos existentes son más atractivos, por lo que aumenta el precio y, por ende, el valor de la cartera.

También hay que decir, que si se mantienen los títulos hasta el final no hay riesgo, ya que el tipo de interés es conocido, pero sí que puede ser más o menos atractivo dependiendo de cómo sean las alternativas en el mercado.

Riesgo de mercado

Este riesgo, al contrario que el anterior, está asociado con los mercados de renta variable.

Todas las inversiones que sean en renta variable, como su nombre indica, el valor y la rentabilidad de estos productos cambia contínuamente.

También es inherente este riesgo para empresas que operan con productos físicos cuyo precio está cotizado, como las materias primas o el petróleo.

Por ejemplo, todos sabemos que el precio del petróleo varía, pero también ocurre lo mismo para muchos productos como las frutas y las verduras.

El valor de estos bienes depende de la oferta y la demanda, que a su vez se ve influida por el riesgo país.

Por ponerte un caso de los cítricos, si un año no ha sido bueno para la recolecta por el clima, el precio aumenta por la escasa oferta.

Es importante tener en cuenta todos estos elementos para no construir una cartera con un riesgo excesivo.

Riesgo de liquidez

La liquidez se refiere a la capacidad de convertir productos e inversiones en dinero.

Cuanto más fácil sea, más líquido es.

Por ejemplo, si tienes dinero en una cuenta corriente solo tienes que ir al cajero para poder tener billetes en tus manos.

Realmente en tu cuenta corriente no hay dinero, sino un apunte bancario que indica que tienes derecho a tal cantidad, que puedes hacer efectiva cuando quieras.

Por otro lado, inversiones inmobiliarias son menos líquidas, en tanto que si tienes una vivienda lo más seguro es que no la puedas vender de forma inmediata como cuando sacabas dinero.

En este punto cabe destacar que dentro de un mismo mercado hay bienes que tienen más liquidez que otros.

Siguiendo con el ejemplo del inmobiliario, es un mercado más líquido cuando más demanda haya del bien que se posea, es decir, vender una plaza de garaje en el campo va a estar complicado, pero en el centro de una ciudad es más sencillo.

Lo mismo ocurre con las acciones.

Hay acciones de empresas que tienen muchas transacciones en un día, mientras otras te costará varios días para encontrar un comprador adecuado a tus pretensiones.

Riesgo sectorial

Podríamos decir que es como el riesgo de país, pero aplicado a un sector concreto, más microeconómico.

Mide la evolución de los sectores y depende de la coyuntura económica del sector, la regulación del país, la evolución de la demanda, la oferta, la aparición de nuevos competidores, la estructura del mercado, etc.

Hay un baile constante de nuevos sectores y otros que desaparecen.

Hoy en día con la pandemia, el sector de la hostelería se ha visto muy perjudicado, mientras que el tecnológico ha aumentado su importancia.

Muchos bares, restaurantes y hoteles han cerrado, pero empresas como Amazon siguen contratando a más gente y abriendo nuevos centros logísticos.

Riesgo empresarial

Este riesgo solo mira la situación económica de la empresa.

Analiza la capacidad de la empresa para hacer frente a sus pagos, los intereses de la deuda y el capital mismo.

Al final se buscan empresas cuyas deudas se vayan reduciendo con el tiempo, así como su cash flow crezca para asegurar los pagos presentes y futuros.

Todos queremos invertir en empresas rentables hoy, pero que tengan una buena proyección y un crecimiento sostenido.

Cuando menos volatilidad mejor, así se asegura reducir los riesgos de empresa.

También cabe decir, que dentro de un país con bajo riesgo, así como el sector, se pueden encontrar empresas con diferente riesgo empresarial.

Por eso siempre conviene hacer comparaciones y establecer ratios de referencia de cada sector que permitan escoger aquellas empresas que se comporten mejor en los mercados.

¿Se puede invertir sin riesgos?

La respuesta es no.

Pero siempre se pueden minimizar y realizar una gestión adecuada de los mismos.

Lo ideal es tener un conocimiento amplio y global que permita aumentar la rentabilidad a la vez que se reducen los riesgos de inversión.

Hola, soy Adri Nerja, Doctor en Economía, actualmente profesor e investigador de la Universidad Miguel Hernández. Apasionado de las finanzas personales y los negocios. Puedes seguirme en YouTube, LinkedIn, Instagram y Facebook.

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