Basar tu proyecto de negocio en tu pasión puede ser un error

Tienes un proyecto de negocio que quieres llevar a cabo y has puesto foco en aquello que te apasiona.

Te has cansado de trabajar por los sueños de otros y has decidido comenzar a trabajar en los tuyos.

Así que has puesto en marcha la maquinaria para cumplir aquello que deseas.

¿Te suena de algo esto que te he contado?

Es una historia típica por la que yo también pasé.

Mientras trabajé en una multinacional, me acuerdo que, en las reuniones de empresa, el director de la península siempre contaba la misma historia.

En esa historia él tuvo un sueño y nosotros estábamos ahí para hacerlo realidad.

Cuando lo pienso al cabo de los años me doy cuenta cómo, lícitamente, él nos usaba para cumplir su sueño.

Esto me ha llevado a decidir que si voy a luchar por los sueños de alguien va a ser por los míos.

En este post te voy arrojar luz para que tu proyecto de negocio no sea miope y sólo esté enfocado en ti.

No pongas tu negocio a trabajar para ti, sino que ponte tú a trabajar para tu proyecto de negocio.

Ponte al servicio de tu proyecto de negocio

Como te decía al principio la principal idea es desarrollar tus intereses y tus pasiones.

Esta es una visión egoica donde pretendes realizar tus deseos.

En cambio, si quieres que tu proyecto de negocio prospere y deje de ser un proyecto, debes poner tus habilidades al servicio de los demás.

Si no has hecho un auto-estudio aún de cuáles son tus habilidades, tus fortalezas, tus intereses, eso que te diferencia y te caracteriza, te invito a que empieces por ahí.

Hacer esto te va a arrojar luz acerca de por dónde tienes que empezar.

Pero este no es el tema de este post.

Una vez tengas eso claro debes ponerte tú al servicio de tu proyecto de negocio.

Si pretendes crear un negocio para servirte a ti a lograr tus objetivos, puede que no tengas los resultados esperados.

Consecuencias de crear un negocio y ponerlo a tu servicio

Cualquier negocio funciona porque tiene ventas, es decir, porque hay una base de clientes que lo sustenta.

Si tienes clientes es porque tienes algo que ofrecer obteniendo remuneración económica a cambio de ello.

Como te comentaba, si decides crear un proyecto de negocio basado en tu pasión o tus intereses quizás no pongas el foco donde debes; en tus clientes.

Si quieres saber más sobre la pasión, Alberto te lo cuenta en un post, donde además te muestra su idealización.

Y estas son algunas consecuencias de llevar ese enfoque.

  • Frustración

Tu proyecto de negocio está enfocado en tus intereses.

¿Cuántas personas comparten exactamente tus intereses?

No creo que sea toda una legión, así que tendrás unos pobres resultados que generarán en ti un sentimiento de frustración.

Tus pretensiones no se cumplirán.

  • Abandono de tu proyecto de negocio

Si tu proyecto continúa siendo un proyecto durante mucho tiempo, ¿sabes qué ocurrirá?

Que lo abandonarás y pasará al olvido.

Tus ilusiones se esfumarán por no llevar el enfoque adecuado.

  • No generas engagement

Si tus potenciales clientes no se sienten identificados con tu negocio, difícilmente podrás venderles algo.

Tú eres la cara visible, así que deberás crear tu imagen personal y apoyarte en tu historia.

De este modo llegarás también a su parte emocional que es la que dispara las acciones de venta.

Solución: ponte al servicio de tu proyecto personal

Ponte al servicio de tu negocio personal

No sé si conoces el término Ikigai.

Ikigai es un término japonés que podemos traducir como la razón de ser, tu propósito.

Dentro del ikigai se pueden diferenciar dos macropartes claras. Una se enfoca en nosotros mismos y otra en los demás.

Esto lo podemos hilar con lo anterior, ya que si quieres vivir de tu pasión también tendrás que incluir al resto de la sociedad.

Es una visión holística donde tu eres un pilar importante, pero no el único.

Identifica qué puedes aportar a la sociedad y ponlo al servicio de los demás. Clic para tuitear

Como te comentaba antes la parte que se basa en ti muestra cuáles son tus dones y habilidades, así como tus intereses y pasiones.

Simplemente haz un repaso por tu historial y verás qué habilidades son con las que has nacido y las que has ido desarrollando con el tiempo.

Por otro lado, puedes definir aquello que te gusta, te entusiasma, esas tareas con las que pierdes la noción del tiempo.

Todo este trabajo te va a hablar de ti, de tu persona.

Además, podrás definir qué es aquello que puedes ofrecer a los demás, que es la segunda parte.

No hay realización sin contribución

Como te decía, la segunda parte trata de los demás.

Si quieres apostar por tu propio proyecto de negocio, entiendo que es por algo más que por aspiraciones económicas.

Como te decía al principio, es porque quieres dejar de trabajar por los sueños de alguien más.

Y entiendo que sentirte realizado es una parte importante en este proceso de reinvención.

La segunda parte del ikigai se fija en los demás.

¿Qué necesidades puedes cubrir?

Aquí también entra en juego la parte económica, porque tendrás que hacer actividades por las que te paguen.

Llevar a cabo, por ejemplo, la prestación de servicios y no cobrar por ellos está bien, va a saciar tu sed y te va a realizar.

En cambio, eso más bien se puede calificar como hobby, más que como un negocio en sí.

Si quieres que tu proyecto de negocio se convierta en un negocio consolidado tienes que poder cobrar por tus servicios prestados.

Para ello habrás de solucionar problemas de los demás y que sean lo suficientemente importantes como para que te lo remuneren.

Hoy en día puedes crear un plan de negocio en muy pocos pasos para que vayas con pies de plomo.

Encajando las piezas

Tú eres el actor principal y estás al servicio de tu proyecto de negocio.

Por ello tienes que identificar con ahínco aquello que emana de ti y puedes poner al servicio de los demás.

Primero vas tú, tus dones, tus habilidades… ese compendio de cosas que puedes dar al mundo.

Definamos eso como tu pasión o pasiones.

Pero de eso no puedes vivir, porque te dejas fuera de la fórmula lo más importante, tus clientes potenciales.

Esa segunda parte coge relevancia en tu proceso de reinvención.

Y no hay mejor herramienta para descubrir qué necesitan los demás que ponerte manos a la obra y pasar a la acción.

Así que haz un repaso sobre qué puedes aportar a los demás y transforma eso en servicios o productos.

Para darte un empujón, te recomiendo que comiences por tu misma historia. Esto te va a revelar por dónde puedes empezar.

Tu historia es tu fuente de aprendizajes, haz un repaso para definir tus habilidades y dones. Que de ahí nazca tu negocio personal 🙂 Clic para tuitear

En mi webinar puedes ver qué productos o servicios puedes crear poner en marcha tu proyecto de negocio.

Y para terminar

Solo recordarte que hay que tener una visión amplia, no sólo mirar a nuestro ombligo.

Porque de esta manera podrás enfocarte en lo que otros necesitan de ti y evitar las consecuencias de tal enfoque.

Solemos pensar que nuestras necesidades y deseos son idénticos a los que nos rodean, pero puede que no sea así.

También creemos que todos tienen el mismo conocimiento que nosotros, pero estoy seguro que tienes mucho que aportar a los demás.

Si estás comenzando con tu proyecto de negocio, ¿estás al servicio de tu proyecto o, al contrario, has puesto tu proyecto a tu servicio?

Nos vemos en los comentarios.

No te olvides de compartir.

 

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Adri Nerja

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