Diferencia entre TIR y VAN

Cuando nos enfrentamos a tomar decisiones de inversión, hay muchas incógnitas y nada es cierto, por eso debemos usar alguna herramienta que nos ayude en ese proceso.

El VAN y la TIR son dos criterios que se usan para valorar inversiones. Su principal diferencia es que el VAN arroja el beneficio o pérdida a valor actual del proyecto ante una tasa de descuento dada, mientras que la TIR nos da la rentabilidad anual media del proyecto.

A continuación, voy a adentrarte en las diferencias entre la TIR y el VAN, además de hablar de otros aspectos como la interpretación de ambos criterios, y cuándo es mejor usar el VAN que la TIR.

Cuál es la diferencia entre la TIR y el VAN

Ya he comentado que la principal diferencia está en los resultados que arrojan.

Para el cálculo del VAN se necesita siempre una tasa de descuento, que también se conoce como el coste de financiación, o el coste de oportunidad de dicha inversión, y que lo marca siempre el inversor.

El VAN o Valor Actual Neto, lo que hace es descontar todos los flujos futuros, y calcular el valor de la inversión a fecha actual.

Por tanto, se obtiene una cifra en euros, que puede ser positiva o negativa, por ejemplo, 1.500€ o – 289€.

En cambio, la TIR o Tasa Interna de Retorno, sustituye a la tasa de descuento del VAN; exactamente es esa tasa de descuento que hace que el VAN sea cero, obteniendo la rentabilidad esperada media del proyecto.

En este caso, se obtendría algo como el 5%, aunque también puede ser negativa, 1.36%.

Para qué sirve la VAN y la TIR

Ambos criterios, VAN y TIR, se usan para tomar decisiones de inversión, y ambos tienen sus ventajas y desventajas que debemos saber para decidir en cada momento qué criterio usar.

Con respecto al VAN, se aceptaría todo proyecto cuyo valor actual neto sea positivo.

Eso sí, no se puede usar el VAN para comparar proyectos que bien tengan un plazo de amortización diferente, por ejemplo, un proyecto de 5 años frente a uno de 30.

Tampoco es fiable para comparar proyectos que requieran inversiones diferentes, como un proyecto de 100.000€ frente a uno de 5 millones de €.

En este caso, para comparar proyectos, es más útil la TIR, porque arroja una rentabilidad media de todo el proyecto, y es más fácil hacer un ranking de los mismo.

Para conocer las principales ventajas y desventajas de la TIR, visita este otro artículo.

Al usar la TIR, se llevaría a cabo todo proyecto cuya rentabilidad supere la rentabilidad exigida por el inversor, es decir, que, si un inversor requiere un mínimo de un 5%, solo se aceptan los proyectos cuya rentabilidad sea superior, más de un 5%.

Ambos criterios se complementan para tomar decisiones de inversión.

¿Cómo interpretar el VAN y TIR de un proyecto?

Si ya tienes una ligera idea, veamos qué nos indican el VAN y la TIR de un proyecto con un ejemplo.

Imagina una inversión de 5 millones de € que dura 10 años y que cada año nos da un beneficio de 800.000€ al finalizar el año.

Para calcular el VAN, simplemente tenemos que actualizar todos los flujos a una tasa de descuento dada, d, tal que:

VAN=-5.000.000+800.000\frac{1-(1+d)^{-10}}{d}

Si usamos diferentes tasas de descuento, los resultados son los mostrados en la siguiente tabla:

Tasa descuento5%8%10%
VAN1.177.387,94 €368.065,12 €-84.346,32 €

A medida que aumenta la tasa de descuento, el VAN disminuye porque la rentabilidad exigida es mayor, así que los flujos futuros valen menos dinero a fecha actual.

Como se puede observar, el proyecto sería realizable con unas tasas del 5 y 8%, pero no del 10%, ya que habría una pérdida de más de 84.000€.

Esta pérdida no es real, ya que el resultado del proyecto puede ser positivo, sino más bien es una pérdida teniendo en cuenta que el valor del dinero a lo largo del tiempo aumenta un 10% anual.

En cambio, la TIR es la tasa de rentabilidad que anula el VAN, es decir:

VAN=-5.000.000+800.000\frac{1-(1+i)^{-10}}{i}=0

A priori, podemos saber que la TIR se va a situar entre el 8 y el 10%, puesto que entre estos dos valores está el valor VAN=0.

En este caso la TIR es del 9,61%.

Si quieres saber cómo calcular la TIR, te lo explico en este otro artículo.

La rentabilidad calculada indica cuál será la rentabilidad media anual esperada durante toda la duración del proyecto, es decir, esos 10 años.

Qué pasa si la TIR es nula

Que la TIR sea nula implica que la TIR es el 0%.

En este caso, indica que no se obtiene ninguna rentabilidad, pero no se pierde dinero, es decir, que se recupera lo que se invierte.

Se ha de tener en cuenta que el efecto del paso del tiempo no se tiene en cuenta, sino que la suma de ingresos y gastos da cero, aunque se produzcan en momentos diferentes del tiempo.

Estarás de acuerdo conmigo de que no es lo mismo el dinero de hoy que el de hace 20 años, porque se produce un cambio de valor por el paso del tiempo.

Para poner un ejemplo ilustrativo, imagina que inviertes 50.000€ hoy y que te los devuelven dentro de 20 años. A pesar de que la rentabilidad sea del 0%, porque has recuperado la inversión, estarás conmigo que el valor del dinero no es el mismo en los diferentes momentos del tiempo.

Siempre escucho decir que con 5.000 pesetas se llenaba un carro de la compra y sobraba dinero, y veinte años después, con 50 € (algo más de 8.000 pesetas) no alcanza ni para la compra semanal.

Qué pasa si el VAN y la TIR son contradictorios

Un resultado que puede salir sin ningún problema es VAN negativo y TIR positivo, es decir, dan información contradictoria, porque el VAN indica que el proyecto no es realizable, en cambio la TIR marca que la inversión es rentable.

El VAN indica el valor actual de la inversión ante una tasa de descuento.

En el ejemplo anterior, el de la tabla, si la tasa de descuento es del 10%, el VAN es negativo, pero esto solo indica que no es rentable realizar la inversión si el coste de oportunidad o el valor del dinero aumenta a un 10% anual.

Pero como vimos, la rentabilidad es del 9,61%, por tanto, sí tiene una rentabilidad positiva.

En definitiva, que el VAN sea negativo, no implica que la TIR lo sea, sino que no se alcanza una rentabilidad igual a la tasa de descuento.

En el caso de encontrar tal contradicción, siempre conviene hacer caso al VAN, porque da prevalencia a los flujos presentes frente a los futuros, es decir, tiene en cuenta el paso del tiempo, mucho más que la TIR, que da el mismo peso a los flujos durante el periodo completo de la inversión.

Por qué la TIR tiene desventaja frente al VAN

Siguiendo el hilo del último párrafo, la TIR tiene la desventaja de que trata igual a todos los flujos sin tener en cuenta el paso del tiempo.

El VAN, en cambio, da más valor a los flujos más próximos, lo cual es un elemento indispensable al realizar una inversión, cuándo se va a recuperar.

La rentabilidad es importante conocerla, pero no es lo mismo recuperar una inversión en 3 años, que en 10, aunque su rentabilidad sea la misma.

No es lo mismo hacer una inversión de 50.000€ a 10 años y recibir los 50.000€ a final del periodo, que recibir 5.000€ año a año.

La TIR no tiene en cuenta la reinversión de los flujos, y por ello es más relevante el VAN, porque está relacionado con el periodo de recuperación, y cuanto antes se perciban los flujos, o se recupere la inversión, más disponibilidad del dinero y disposición a reinvertir lo ganado.

Al final, el VAN valora cuándo se pone el dinero en tu bolsillo, mientras que la TIR no, y de ahí su desventaja.

Puntos clave

Para valorar inversiones existen diferentes criterios, entre ellos el VAN y la TIR, cálculos financieros que permiten seleccionar proyectos de inversión. Pero existen diferencias entre ellos que se reflejan en los principales puntos del artículo:

  • El VAN muestra el valor actual de una inversión con respecto a una tasa de descuento seleccionada.
  • La TIR refleja la rentabilidad media anual de una inversión durante todo el periodo.
  • Aunque el VAN sea negativo, no indica que la rentabilidad o TIR de un proyecto lo sea.
  • El VAN sí refleja la importancia del tiempo de recuperación de la inversión, mientras que la TIR no.
  • La seleccionar un proyecto, aunque la TIR sea positiva, debe superar un umbral, que normalmente lo marca la tasa de descuento usada en el VAN.

Hola, soy Adri Nerja, Doctor en Economía, profesor e investigador. Puedes seguirme en YouTube y LinkedIn.

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